¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Cuando te sientas triste, llora y desahógate. Pero no olvides que las lágrimas te pueden llegar a ahogar.
Lo peor de la tristeza es que te ciega y pierdes el rumbo.
Qué tristeza me da que la persona que más me ha hecho feliz es la que precisamente me hace sufrir...
No vale la pena llorar por alguien que no llora por ti.
Moriré de angustia... pero sin una lágrima en mis ojos para que no sepas que lloré por tí...
Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas.
Qué triste es escuchar a alguien que no se escucha a si mismo.
Los muros que construimos alrededor de nosotros nos protegen contra la tristeza, pero también impiden que nos llegue la felicidad.